10 octubre, 2006

Vacaciones

No voy a veniros con el cuento de que he vuelto renovado y pletórico de fuerzas de mis vacaciones. No es así. Pero lo cierto es que no me han venido mal para desbloquearme. La monotonía del día a día entontece, adormece y acaba por desfondar psíquicamente para agarrotar físicamente. El cambio de raíles que representa las vacaciones con su otro aire, otra luz, otro ritmo, diluye por un tiempo la herrumbre de la conciencia.

¡Qué bonito es poder dormir la siesta! a veces hasta las seis de la tarde, a veces inmediatamente después de comer, a veces tras haber pasado unas decenas de páginas de un libro intranscendente... y levantarte medio cocido, incapaz de concentrarte en nada pero con el lujo de poder estar en babia un par de horas más para despejarte del todo. Y desayunar, y comer, y merendar perezosamente, sin un horario muy fijo, con otra compañía diferente a la habitual, con otras conversaciones, con otros olores...

Las vacaciones auténticas, las que relajan y recuperan, son las que rompen los ritmos y resquebrajan los reflejos, las que desatascan los resortes del alma olvidados por las actividades cotidianas, las que son un tiempo para reinventarse a un mismo, un reto para probarse fuera del mecanismo del horario previsto. Esas, normalmente transcurren lejos de los circuitos de lo habitual, rodeados de caras desconocidas o no demasiado vistas. Un país desconocido o en la casa de la niñez, lugares donde nada ha ocurrido y se espera lo mejor o donde todo ya ha ocurrido y solo se recuerda lo mejor.

Es una pena que el efecto de las vacaciones se pase tan rápido y que el auténtico disfrute de las mismas no pueda prolongarse demasiado sin que se transforme en rutina desidiosa. Probablemente sea porque estamos hechos así, animales de contrastes, de dosis, de curiosidad y de inquietud.

En cualquier caso, de vuelta al tajo gris, a la espera de esas estupendas vacaciones futuras con el buen sabor de boca de las pasadas.

25 septiembre, 2006

Davis en Moscú

El fin de semana pasado asistimos a una de las eliminatorias de Copa Davis más electrizantes de los últimos años con el público enfervorizado y emoción a raudales.

Es verdad que estas cosas solo les importan a cuatro amantes del deporte de la raqueta. A mucha gente le puede parecer absurdo derrochar el último fin de semana con buen tiempo de este año en Moscú, encerrado en un estado cubierto, lleno de gente y con el aire enrarecido... punto de vista respetable, es una forma de ver las cosas.

En realidad todo el meollo de nervios se concentró en el cuarto partido - el primero del domingo. Los tres primeros habían sido solventados, casi por la vía rápida, primero por los rusos y después por los americanos. El cuarto encuentro enfrentaba al ruso (criado en Estados Unidos) Dmitri Tursunov contra el conocido yanki Andy Roddick, el bombardero de Nebraska y víctima preferida de Federer.

La cosa se fue casi hasta las cinco horas, con un set-thriller final interminable lleno de imprecisiones y de alternativas: 17-15. El ruso con acento americano llevó a sus compatriotas a la final en la que se enfrentarán a los argentinos, mientras que Andy se llevó por delante el marcador del tiempo de una patada de rabia al final de la batalla.

He de confesar de que, a pesar de que a mí me encanta el tenis, el asunto se me hizo un poco largo. Estaba deseando que terminara el partido, aunque creo que a los jugadores les urgía más.

La final será en diciembre en medio del frío moscovita. La elección de la superficie no será tan definitoria como contra la tropa del hermano de "Big Mac". Los argentinos tienen donde elegir y paladines para defender la plaza sea el tierra, en cemento o en hierba... Así que, ya veremos.

Esto de residir en esta ciudad tiene sus ventajas. Una de ellas es la de disfrutar con relativa frecuencia de espectáculos de este tipo. Que siga la fiesta.

04 agosto, 2006

Clapton y los fantasmas del muro.


Ayer debió celebrarse el concierto de Eric Clapton en Moscú. Eric había estado en Moscú ya dos veces antes pero este concierto era especial. No, no se ha dicho en ningún medio y "Slowhand" no lo ha publicado en su página web pero, probablemente, esta sea la última gira del mítico bluesman y además era la actuación que la clausuraba.

La otra razón que le daba al concierto cierto toque de clase era el lugar de su celebración - la Plaza Roja. Y precisamente ahí Eric se ha encontrado con los viejos fantasmas de los héroes comunistas enterrados/emparedados en las murallas del Kremlin, encabezados por su lider, Vladimir Ilich Lenin.

Bueno, todo esto son excusas porque anteriormente ya se habían celebrado todo tipo de actividades lúdico-festivas en la plaza nº1 de Rusia a pesar de las protestas del colectivo comunista que, por otra parte, cada vez es menos numeroso y con un poder de presión menor. En la Plaza Roja habían actuado artistas con José Carreras, Paul MCartney y Roger Waters...

Clapton había apalabrado con las autoridades moscovitas el lugar del concierto y, según sus palabras, estaba entusiasmado ante la idea de actuar con la iglesia de San Basilio de fondo. No creo que tuviera el más mínimo interés en que saliera Putin del Kremlin y subiera al escenario a saludarle como hizo con MCartney, pero el marco de la Plaza Roja inspira a cualquiera y el guitarrista probablemente quería apuntarse este tanto.

Unos días antes del concierto, según fuentes del músico, las autoridades de la ciudad le denegaron la autorización para actuar en la Plaza Roja trasladando el concierto a otro lugar cercano. El Ayuntamiento de Moscú no se ha pronunciado sobre el hecho y Clapton solo ha dicho que "me he visto obligado a suspender el concierto por circunstancias ajenas a mi voluntad".

La verdadera razón por la que "Dios" no tocó para Moscú en este año del Señor del 2006 no la sabremos nunca. Puede que sea el orgullo y la envidia del Sir inglés, puede que sea capricho del consistorio moscovita o puede que sean las huestes espectrales de Lenin las que ahuyentaron al blues de la plaza roja porque no les gusta... ¿quién lo sabe?

El caso es que 20.000 seguidores de Eric Clapton nos hemos quedado sin verlo ni oírlo ( así como tampoco a sus teloneros "Robert Cray Band") y una asociación de minusválidos de Rusia se ha quedado sin la mitad de los fondos recaudados que estaban destinados para ellos...

Ayer en la Plaza Roja había gente a las siete de la tarde pero no había ningún escenario y no sonaban los acordes de "Layla", "Cocaine" ni "Wonderful Tonight"...